Juana (1819-1853) nació tres años después de la declaración de Independencia. El suyo es uno de los pocos nombres propios de mujeres combativas, largamente silenciados, que se conocen del período.
Los vaivenes políticos propios de la época llevaron a su familia al exilio. Desde Brasil, en 1852, fundó el primer periódico feminista de Latinoamérica. Dos años después, cuando volvió a Buenos Aires, lanzó el Álbum de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros.
Lejos de cubrir solo temas relacionados con el entretenimiento, la publicación tenía un mensaje para sus lectoras: «Emanciparlas de las preocupaciones torpes y añejas que les prohibían hasta hoy hacer uso de su inteligencia, enajenando su libertad y hasta su conciencia a autoridades arbitrarias».
Argentina, como la conocemos hoy, era todavía un proyecto y Juana Manso tenía una certeza: las mujeres no podían quedar afuera.
Cuestionó la tutela patriarcal de las familias y se rebeló contra aquellos que relegaban a la mujer únicamente al papel de madre.
Más de un 80% de la población era analfabeta. Una de sus preocupaciones centrales fue la creación de escuelas públicas y bibliotecas populares. Este objetivo la cruzó con Domingo Faustino Sarmiento, con quien trabó amistad.
En un intento de halago, reflejando los prejuicios propios de la época, él escribió: «La Manso (…) fue el único hombre en tres o cuatro millones de habitantes en Chile y Argentina que comprendiese mi obra de educación y (…) pusiese el hombro al edificio que veía desplomarse. ¿Era una mujer?».
