Cecilia Grierson (1859 – 1934) fue la primera de seis hermanos. La primera médica argentina y la primera de Sudamérica. La primera con título habilitante de cirujana. La primera ayudante mujer del Laboratorio de Histología.
La primera en crear consultorio para niños con dificultades en el aprendizaje y el habla, o con problemas de comportamiento.
Creó la primera Escuela de Enfermeras de América Latina. Fue miembro fundadora de la Asociación Médica Argentina y de la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios.Y participó de la primera cesárea en el país, en 1892.
Una de las primeras en usar técnicas de Kinesiología. Fundó la Asociación Obstétrica Nacional, la Revista de Obstetricia y la Escuela de Economía Doméstica.
Sabía que no sería la primera ni la última en sufrir la opresión. Entonces se convenció de que no sería la primera ni la última en combatirla.
En 1899, viajó al Congreso Internacional de Mujeres en Londres. En 1900, se puso al frente del Consejo Nacional de Mujeres; y, en 1910, del Primer Congreso Feminista Internacional de la República Argentina.
Se trataron diversos puntos: derechos laborales, maternidad, sufragio, divorcio, educación, niñez, demandas hacia el Estado. Las intervenciones resultaron extensas y los debates, álgidos. Pueden leerse a lo largo de las casi 500 páginas de actas.
Como presidenta, Cecilia planteó que la finalidad del evento era «acelerar la llegada de la ‘Ciudad futura’, esto es, la organización definitiva de la ciudad de nuestros sueños» (sic).
Estudió el Código Civil vigente en esos años en Argentina, para concluir que las mujeres casadas tenían el mismo estatus social que un niño.
Este análisis contribuyó a los cambios legales introducidos en 1926, que brindaron a las mujeres la posibilidad de disponer de sus propias ganancias, formar parte de sociedades civiles o mercantiles, entre otras prerrogativas
