Entrevista con Guido Nicolaievsky, abanderado argentino en las Macabeadas Mundiales 2022

Ante todo, Nicolaievsky tiene experiencia: “Yo arranqué en las Macabeadas en 2009 como juvenil, y luego como jugador de primera en 2013 y 2017”.

Al respecto del torneo, previo al viaje del domingo, el defensor central añadió: “Es otro tipo de competitividad desde los rivales, la preparación y la magnitud”. Y no solo eso, sino que será, por primera vez, abanderado de la delegación nacional: “El hecho de ser abanderado me tomó por sorpresa. No me lo esperaba y es una mezcla de sensaciones. Es una alegría y un lindo mimo: van a estar mi hermano y mi papá”.

Zurdo y también capitán de la primera del club Sosiego, Nicolaievsky sabe que esta competencia abrirá una nueva etapa. “Es mi última Macabeada, es un cierre con los que venimos hace varios años. Debutamos el jueves 14 contra México a las 8:30 de la mañana hora local. No lo tomo como una revancha por habernos ganado en los Juegos Panamericanos 2019”.

Más allá del fútbol en sí, Guido tuvo la suerte de visitar Israel en otra ocasión: “Además de jugar al fútbol, visité Israel una vez con mi esposa (Samu Cohen) por Bria. Conocimos muchos lugares que la Macabeada no te deja recorrer”.

A su vez, elogió a Tel Aviv: “Recorrer el centro de Tel Aviv y la playa tiene su encanto. Hacerlo con mi esposa y con amigos fue una experiencia excelente. Te sentís como en casa”.

“Las Macabeadas es como un Mundial por los 16 equipos, cuatro zonas y cuartos de final en adelante. El objetivo es salir primero del grupo. Por lo que sabemos, Chile es de lo más accesible del grupo y Alemania siempre es Alemania. Pero nuestro rival somos nosotros”, analiza.

Por otro lado, con respecto a si el gran evento deportivo se pueda hacer en otro país, el zaguero afirmó: “Me preguntaron si las Macabeadas Mundiales se pueden jugar en otro país que no sea Israel, ya que es la casa judía mundial de toda la colectividad. No lo veo que se haga en otro lado porque hace 50 años se hacen ahí y tienen todo preparado”.

Y amplió su concepto: “La religión limita la chance de celebrar los Juegos en países árabes, es una realidad. No sé si los organizadores lo pensaron o lo piensan a futuro. Por esto está bueno que, cada dos años, haya Macabeadas Europeas y Panamericanas”.

Sin la ambición por también disputar las Macabeadas Europeas, no se ve representando a otra nación: “No me veo jugar para otro país, hoy no barajo esa posibilidad. Representar a Argentina es distinto a todo”.

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