Una seguidilla de avistamientos de meteoritos rompiendo al entrar en contacto con la atmosfera de la tierra han sido noticia en los últimos tiempo. ¿A qué se debe?.
La mayoría de los meteoritos alcanzan la superficie terrestre en forma de polvo o de partículas muy pequeñas tras su paso por la atmósfera, de ahí que normalmente no los observemos. Pero, aunque cueste creerlo, unos 17.000 meteoritos caen cada año sobre la Tierra.
Según la NASA, un meteorito es una roca espacial que ingresa en la atmósfera de la Tierra y consigue atravesarla con éxito hasta alcanzar la superficie. En muchas ocasiones, el término meteorito se confunde con otros, como meteoro y meteoroide, con los que guarda relación:
Los Meteoroide, ente caso, son partículas rocosas procedentes de un cometa o de un asteroide que pueden tener desde centímetros a metros de diámetro y que se encuentran orbitando en el espacio. Es como se denomina al meteorito que aún no ha entrado en contacto con la atmósfera.
El equipo de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA contribuyó a este evento histórico tanto con notificaciones oportunas del sistema de alerta ‘Meerkat’ como con el uso de una red de telescopios ópticos establecida solo para estas ocasiones.
A medida que se vuelve más común que podamos predecir estas pequeñas e impresionantes estrellas fugaces en nuestros cielos, más personas pueden estar en el lugar correcto en el momento correcto para presenciar un fenómeno que solo unos pocos han tenido la suerte de detectar antes.
Por supuesto, un día encontraremos un impactador inminente que no tiene un tamaño de un metro, sino quizás 100 m. Para protegernos, tanto la misión DART de la NASA como la Misión Hera de la ESA han demostrado que es posible detectarlos y seguirlos.
