El mapa de la interna Así arranca la batalla entre Bullrich y Larreta por el dominio de la oposición

Las listas para las PASO revelan un panorama sobre el despliegue territorial y los apoyos de cada candidato.

Desde las grandes ciudades hasta el último pueblo, el liderazgo de Juntos por el Cambio se define en una interna multiplicada hasta el infinito. Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta se sumergieron durante semanas en una de las operaciones electorales más complejas de las últimas décadas para armar listas separadas de diputados, senadores, gobernadores, intendentes, concejales y hasta del indescifrable casillero de representantes ante el Parlasur. El resultado es una montaña de papeles sin aparente orden lógico, pero que invita a una primera lectura rápida más objetiva que las encuestas que filtran de uno y otro lado: las PASO opositora son, en su inicio al menos, una partida sin favorito evidente. No hay un vector ideológico claro que divida a los que acompañan el sueño presidencial de Bullrich de los que se la jugaron por Larreta. Hay “halcones” vs. “palomas” en los dos bandos. La fidelidad partidaria tampoco resulta suficiente para entender el tablero. La UCR y el Pro se dividieron. Los espacios minoritarios se inclinaron por quién les ofreció los mejores lugares. A los referentes con poder por cuidar los presionaron para que elijan de qué lado están. “Guerra arriba-paz abajo” era la fórmula que hubieran preferido. Larreta y Bullrich, a cara de perro, fueron rompiendo en distintos momentos los puentes que algunos mediadores quisieron tender para encapsular el enfrentamiento en la cuestión presidencial. Así se llegó al cierre del sábado 24. Las listas de unidad se cuentan con los dedos de una mano. Una incógnita se impone en voz baja en los dos campamentos: ¿podrán unirse los dos ejércitos cuando termine el escrutinio, después de 50 días de batalla?

Bullrich (La Fuerza del Cambio) y Larreta (El Cambio de Nuestras Vidas) tuvieron chispazos en varias de las elecciones provinciales anticipadas. Nunca tanto como en Córdoba, a partir del intento fallido del jefe porteño de integrar a Juan Schiaretti a JxC. La tensión se trasladó de manera casi natural al cierre de listas legislativas nacionales. Córdoba fue una de las provincias donde fracasó el último intento por unificar las listas. El radical Mario Negri fue víctima de la intransigencia. Larreta y Bullrich le ofrecían el primer lugar, pero él solo aceptaba si era en unidad (proponía incluso bajarse al tercer puesto). Resultado: habrá dos listas y Negri -histórica voz parlamentaria en lo que va del siglo- se quedará afuera del próximo Congreso. En esta provincia, de tendencia marcadamente macrista en las últimas elecciones nacionales, Bullrich espera hacer una diferencia fuerte para desnivelar la cuenta nacional. Buenos Aires, Capital, Santa Fe, Tucumán, Salta… y la lista sigue. Habrá boletas divididas de Juntos por el Cambio para diputados y/o senadores en 19 de los 24 distritos del país. Las cinco excepciones tienen su lógica de poder. En Mendoza, el radical Alfredo Cornejo -ganador de las PASO provinciales y favorito a ganar la gobernación- impuso su criterio. Aunque se le atribuyó una inclinación hacia Bullrich, él enfatizó su neutralidad para prevenir cualquier daño colateral de las internas nacionales. En Corrientes, el gobernador radical Gustavo Valdés se negó a optar. Tiene una hegemonía que le permite no meterse en ese río revuelto. Armó una lista con nombres fieles a él y se las ofreció a Larreta y a Bullrich. Los otros tres casos en los que habrá lista única responden al reflejo pragmático de no complicar posibles triunfos en provincias donde manda el peronismo. Bullrich y Larreta dejaron en paz a Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Ignacio Torres (Chubut) y, a partir del impensado triunfo en las PASO, a Leandro Zdero (Chaco).

“La interna va a ser a muerte”, relata, preocupado, un dirigente con intereses en la capital provincial. Hay contadísimas excepciones. Vicente López fue tierra de paz obligada: el poder en las sombras ahí sigue siendo Jorge Macri, que pese a estar más cerca de Bullrich es funcionario de Larreta y va como candidato del Pro a la jefatura de gobierno porteño. Hubo consenso para que su sucesora municipal, Soledad Martínez, presentara lista de unidad. Por el bien de todos. Otro que se plantó fue Guillermo Montenegro, en Mar del Plata. Y la junta electoral analiza corroborar los casos de otros tres municipios más chicos que alcanzaron consenso local: Madariaga, Ayacucho General Viamonte. En los municipios donde no gobierna Juntos por el Cambio tercian los llamados “Sin Tierra”, aspirantes a conquistar bastiones peronistas. Santilli ató un número importante de candidatos con buena instalación, como Martiniano Molina (Quilmes), Lucas Delfino (Hurlingham), Guillermo Viñuales (Lomas de Zamora) y Segundo Cernadas (Tigre), entre otros. Grindetti sumó el armado de Cristian Ritondo, con peso en el interior.

 

 

 

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