Inglaterra arribó al Mundial de rugby con muchas dudas. No iba a poder contar con su líder y capitán, George Farrell, para los primeros dos encuentros, sufrió un par de bajas por lesión durante el tramo decisivo de la preparación y, además, tampoco consiguió resultados positivos antes de viajar a Francia. De hecho, en este 2023 tuvo un flojo Seis Naciones y en agosto había perdido con Gales e Irlanda. Ahora bien, la dinámica negativa cambió desde que pisaron suelo francés, dado que el equipo encontró su sistema, supo reponerse a la adversidad (roja a los tres minutos contra Los Pumas) y consiguió tres victorias para quedar a un paso de los cuartos de final. Justamente, la tercera la logró este sábado al golear a Chile por 71-0, en el estadio Pierre-Mauroy de Lille.
La Rosa le hizo destrucción total al 22° del ranking mundial. Para los chilenos todo es aprendizaje en su primera experiencia mundialista. Siempre repiten que están en Francia para seguir con su constante crecimiento. Y si bien quieren sacarle el mayor jugo a su participación, la realidad es que en algunos cruces se nota la diferencia de nivel de sus jugadores con respecto a quienes están en la máxima élite. En ese sentido, en el choque con los ingleses se notó las disparidades en la jerarquía individual y colectiva.
Con tries de Henry Arundell (5 en total), Theo Dan (2), Marcus Smith (2), Bevan Rodd y Jack Willis, Inglaterra pisó 11 veces el ingoal contrario con puntos. Farrell convirtió ocho de 11 patadas. Y eso que Steve Borthwick, quien se encuentra en el cargo desde diciembre de 2022, aprovechó el nivel del contrario para meter 12 cambios con respecto a la base que le había ganado a Argentina y Japón en las primeras dos jornadas. Incluso, George Ford, el titiritero y autor de todos los puntos en la presentación, ingresó en los últimos minutos, momento en el que Inglaterra juntó a sus tres aperturas del plantel.
«Los primeros minutos fueron buenos, pero después desaparecimos. Es como un show en el que de un lado estamos los payasos y del otro lado, los dueños del circo. Ya me da repulsión eso», expresó -enojado y decepcionado- Pablo Lemoine, DT de Los Cóndores. Y agregó: «No conocen la velocidad de los ataques, estamos tratando de parecernos a algo y somos otra cosa. Los jugadores se vacían, dan el máximo que tienen, se merecen todo y ojalá que la gente los siga reconociendo. Pero la verdad es que 70-0 es algo espantoso. Si vamos a mirar los números será muy difícil que esto siga creciendo».
