Tras el distanciamiento de Ansaloni, hay riesgo de nuevos desgajamientos; muchos legisladores responden a partidos chicos y llegaron producto de un acuerdo; el nuevo rol de Guillermo Francos.
El poroteo que hacen cerca de Javier Milei de los diputados bonaerenses que ingresarán a la Legislatura por La Libertad Avanza es dramático. De los 13 legisladores que asumirán, hay ocho que responden a partidos chicos, cuya lealtad al proyecto libertario está en duda. Solo cinco, según los tanteos que hacen en la cúpula del espacio, hoy parecen fieles a la bancada violeta. Hay, además, otros dos legisladores con mandato vigente que también están comprometidos con el espacio.
Así, incluso antes de la asunción, en La Libertad Avanza hay inquietud sobre el futuro del bloque libertario en la Legislatura de la provincia. Mucho dependerá, creen todos, del resultado del balotaje. Si Milei gana, será más fácil retener a los legisladores “de los partidos” como se autodenomina la tribu de candidatos que recalaron en la lista del libertario producto de pactos sellados de forma exprés durante el armado del espacio. Pero si el libertario pierde, las fidelidades serán mucho más endebles
Guillermo Francos, el virtual “ministro del Interior” de Milei, es, desde el día después de los comicios generales, el encargado de hacer un ordenamiento de la tropa de legisladores bonaerenses (sobre todo, los diputados) y también de ajustar las clavijas de las bancadas de diputados y senadores que irán al Congreso nacional. La fuga del diputado nacional electo Pablo Ansaloni (mandamás del partido FE) del jueves pasado –antes del balotaje– fue un botón de muestra de lo que puede venir si no hay buenos incentivos o un operativo contención.
Milei escenificó el empoderamiento a Francos en una reunión que tuvo lugar cuatro días después de la elección en el piso 21 del Hotel Libertador, un espacio que devino en búnker libertario para el último tramo de la campaña. Para asistir a ese cónclave, a Buenos Aires viajaron casi todos los diputados y senadores electos. Muchos de ellos no habían podido tener un intercambio cara a cara con el candidato presidencial, porque Milei –que tiene desdén hacia la rosca política– nunca había generado un ámbito y un sentimiento de grupo.
