Argentina busca adquirir un nuevo caza para la Fuerza Aérea. Esta decisión está atrapada en un complejo juego geopolítico que se desarrolla en Ucrania y tiene a Estados Unidos y China como actores principales.
La Fuerza Aérea Argentina se encuentra en plena evaluación de opciones para modernizar su flota de aviones, y en este proceso solo dos alternativas permanecen sobre la mesa: el F-16 y el Chengdu JF-17 chino. La elección entre estos dos modelos se ha convertido en un conflicto de intereses que involucra a Estados Unidos, China, Dinamarca y Ucrania.
La decisión de actualizar la flota de aviones tiene una gran importancia para Argentina. Simultáneamente, esta elección es de suma relevancia para Estados Unidos, que busca evitar que China entre en América del Sur.
Según informes de Breaking Defense, la Casa Blanca está presionando al gobierno argentino, dado que China ha demostrado estar dispuesta no solo a vender aviones JF-17, sino también a proporcionarlos en términos muy favorables.
Informes indican que una delegación argentina visitó la planta de ensamblaje chino N°132 en Chengdu, donde se produjeron los primeros aviones JF-17. Actualmente, estos aviones se fabrican en Pakistán desde principios de la década de 2010.
Por otro lado, Estados Unidos ofrece F-16 A/B Fighting Falcons usados de Dinamarca, ya que la disponibilidad de aviones nuevos es limitada y costosa. Tal como expuso Zona Militar, la propuesta norteamericana ganó relevancia en este contexto de puja geopolítica.
Sin embargo, aquí es donde surgen dudas con respecto a Ucrania. Dinamarca es uno de los donantes importantes que ha prometido enviar F-16 a Ucrania, con un máximo de 44 aviones, de los cuales 30 están en condiciones de volar. Esto se plantea como un interrogante a la hora de tenerlo como un condicionante para la oferta para Argentina.
A pesar de esto, existe la posibilidad de que los aviones F-16 daneses se distribuyan entre varios destinos, ya que permitir que las industrias de defensa chinas entren en América del Sur sería un precedente preocupante para Estados Unidos.
