Cuando todavía perdura la emoción en los fanáticos del rugby argentino por lo ocurrido el sábado pasado en el Stade Vélodrome, de Marsella, con la victoria de los Pumas ante Gales por 29 a 17, la atención ya está dirigida hacia lo que sucederá el viernes próximo en el Stade de France de París, por las semifinales del Mundial, ante los All Blacks, nada menos. El partido, más allá del resultado, será un capítulo muy rico en la historia del rugby nacional. Y más allá de ostentar el favoritismo, está claro que la selección de Nueva Zelanda no subestima al equipo conducido por Michael Cheika. Así lo dejan en claro los testimonios de los protagonistas y los reportes de los medios periodísticos de se país.
Los Pumas se ilusionan con otro gran golpe. En los últimos cuatro años, la Argentina venció a los All Blacks dos veces. Después de un historial de 33 tests en 44 años de enfrentamientos, en 2020 cortaron la marca negativa con el triunfo en Parramatta, Sidney. Y repitieron el año pasado, ya bajo la dirección técnica de Cheika, con el primer éxito en tierra maorí, en Christchurch. La lógica indica que en el Mundial de Francia los All Blacks no van a cometer las distracciones que se permitieron en esos dos partidos, pero en el deporte todo puede ocurrir y, eso, el mundo del rugby lo sabe.
De la histórica victoria de Argentina sobre los All Blacks en Christchurch parece haber pasado toda una vida y Nueva Zelanda les dio una paliza de 41-12 en el Rugby Championship de este año. Sin embargo, Argentina se aferrará a 2022 y con razón. Su única posibilidad de salir de su encuentro con Nueva Zelanda como finalistas de la Copa del Mundo es si replican esa actuación y esperan que los All Blacks también repitan su torpe e indisciplinada salida. A su favor esa vez estuvo el hecho de que Nueva Zelanda acababa de perder ante Irlanda en pruebas consecutivas; esta vez los All Blacks acaban de vencer a Irlanda en uno de los mejores 80 minutos de su ya rica historia”, publicó el periódico The New Zealand Herald, de Auckland.
