Lo que hace a ‘True Detective: Noche Polar’, la historia más interesante de la serie

La antología True Detective ha pasado por todo tipo de altibajos. En especial, luego que la primera temporada, estrenada en 2014, se volviera un clásico de culto instantáneo. Las siguientes entregas debieron competir con ese éxito y además, tratar de superarlo. Ninguna pudo. Ahora, True Detective: Noche Polar no solo alcanza el mismo nivel de calidad, sino que hace algo más. Define lo que en realidad es el estilo de la serie de historias. Lograr una atmósfera incómoda, bien construida y dura, en que los hechos que se investigan, reflejan la oscuridad moral e intelectual de los personajes. 

El guion de Issa López — que también dirige la serie — analiza con cuidado lo que se oculta detrás de un caso con tintes sobrenaturales. Eso, en mitad de la noche eterna de Alaska. La premisa puede parecer corriente — no es la primera vez que la oscuridad perpetúa de la zona, se toma como escenario — hasta que enlaza el mito y un entorno inquietante.

Pero en lugar de decantarse por completo por el terror, la escritora toma una decisión brillante. Crear una especie de subgénero basado precisamente en esos elementos. Un noir paranormal, en que las apariciones espectrales, el miedo a lo que se esconde en la penumbra e incluso, fenómenos inexplicables en la fauna, son un escenario único. Al otro lado, dos oficiales intentan resolver el misterio de lo que parece un asesinato múltiple, enfrentándose al enigma físico. Pero también a los conflictos que las separan y las unen.

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