Denuncian maniobras ilegales de venta de soja y combustible en Santiago, sobre la ruta 34

Una seria acusación sacude al departamento Avellaneda tras la presentación de una denuncia policial que expone presuntas actividades clandestinas vinculadas al comercio ilegal de granos y combustible por parte de sujetos que llegan en camiones de conocidas empresas y venden parte de la carga de manera ilegal a terceros dentro del predio de una conocida estación de servicio YPF, ubicada en inmediaciones de la Ruta 34 y 92.

La denuncia fue radicada en la Comisaría 42 por Alexandra Eugenia Lladhon, de 58 años, socia gerente del aludido establecimiento. La mujer relató que desde hace un mes comenzó a recibir advertencias de sus propios empleados, quienes notaron movimientos sospechosos en el amplio playón de estacionamiento que rodea la estación.


Según el testimonio de Lladhon, personas ajenas a la empresa estarían utilizando el lugar para comercializar cargas de distintos tipos de granos y también combustible, todo de manera absolutamente irregular. Las operaciones, según detalló, se realizarían en horarios variados y con una logística que le permite luego a los «compradores» acopiar el material en zonas cercanas a la ruta, desde donde sería trasladado en grandes cantidades hacia la provincia de Santa Fe- o bien otros destinos- para su posterior venta.
La compra y venta informal de granos (soja, maíz, trigo, etc.) «al costado de la ruta» – en territorio santiagueño-se refiere a un circuito paralelo al mercado oficial. No es una práctica nueva y suele vincularse con evasión impositiva o abastecimiento de operaciones no declaradas.

El mecanismo que alimenta el comercio ilegal de soja y maíz es una cadena de pasos simples —pero efectiva— que permite que toneladas de granos circulen fuera del radar fiscal. Arranca con el contacto directo: un acopiador que tiene su puesto a la vera de las rutas o bien los playones de las estaciones de servicios. Siempre listo para tomar contacto con el conductor de un camión que vende el grano que sobra o suelen cargar de más.

El precio es ínfimo. El conductor del camión se marcha y el «acopiador», reúne una buena cantidad- y comercializa en la zona, especialmente en los comercios.

A partir de ahora, la Justicia puso la mirada en este negocio «ilegal» , y no se descarta que se le dé participación al Juzgado Federal.